domingo, 18 de diciembre de 2011

Perfectos Desconocidos




Imaginé el rumbo de los días por llegar,
En algún rincón de la noche cansada.
En ese relato, mis manos te reconocían
Mi cuerpo te sentía; sin estar, sin rozarte. Ni verte.

Apoyé los dedos en la  madera insípida,
Que no supo darme respuestas.
Sin esperanza cerré los ojos,
Hasta verlos amanecer, en un espejo sin formas.

Entendí la esencia de aquella hostilidad,
Cuando mire la cadencia, de tus labios al hablar.
Fui un cosmonauta de aquel paradojal instante,
Sin nave, ni cielo, sin suelo, ni voz.

Ya sin respuestas, busqué asilo en el día nuevo,
Que me trajera al menos, una verdad.
Guardé en mis brazos, el encuadre de tu espalda,
La perfecta conjunción de nuestros cuerpos.

Tan ajenos, inoportunos, obstinados,
Ellos quisieron mirarse, antes que nuestros ojos,
Precediendo al destino.
Buscaron despertar, en una sincronía, que no puede explicarse.

Eduardo Ver ®





1 comentario: