La misma escena incoherente, se reproduce otra vez en mis retinas.
Un juego en el que mi sangre, quedará cautiva
De lo que pueda recordar de tu cuerpo,
En los escombros de mi razón.
Un juego en el que mi sangre, quedará cautiva
De lo que pueda recordar de tu cuerpo,
En los escombros de mi razón.
Entre tanto, indago los adjetivos para esta abstinencia
Para este nombre que no voy a garabatear.
Capturo el recuerdo, en un patio de tangos y espesura,
Que me abraza, cuando la soledad se me hace carne.
Entonces los poetas de esta limitada parodia
Quedarán absortos en sus propias letras.
Para beber de un sorbo el vino y el olvido.
La perfecta incordura de amarte.
Eduardo Vergara®

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