sábado, 27 de noviembre de 2010

Es



Un tiempo de amor queda atrás,
los colores mutan, en deformes fucsias.
Hasta la lluvia explota, quemando al cielo.

Se rinde culto a un dios circular.
y el juego es engañar la conciencia,
Fabricando ventanas hacia afuera.

Si pudiera pedir un deseo,
Cual seria.

Eduardo Vergara®

miércoles, 21 de julio de 2010

Ensayo de lluvia



Podria haber leido todas las paginas de aquel viejo cuento de hadas,
Podria haber hecho realidad la imagen de mi cuerpo flotando en el aire,
Hubiera sido lógico, crear un universo perfecto jugando a ser el creador.
Pero ni buscando en las partículas más infimas de mi piel,
hubiese imaginado tu calor-

Con esas trampas nos miente la vida, nos engañan los ojos.
Me calma que aun queden vestigios del destino desparramados en el aire,
Incongruentes, quietos, esperando ser recogidos en besos quitados de un ocaso.

Entonces, habrá que agradecer a los dioses y a este cosmos,
Que complotó químicamente en un colapso de sudor que nos juntó
Y tres lunas llenas se fugaron en la humedad,
Para que juguemos como dos inexpertos, a secarnos sin sol.


Eduardo Vergara ®

sábado, 3 de julio de 2010

Salida



A andrea: pequeño gran ser....

Yo me voy sonriendo la distancia y pisando el día.
necesito olvidar mi rostro, escuchar mi voz.

Yo me voy mientras aúlla la noche…
me despido sólo un instante, acariciando mi razon.

Voy a tocar un poco las paredes que me sostienen,
para pensarme las manos y hartar la idea.

Voy a encontrarme con el futuro que me aguarda,
con mi legado perpetuo que es el pasado.

Si hasta la vuelta seré un fantasma,
que juega a ser de verdad.


Eduardo Vergara ®

Y fueron luz

Bregaron estoicas por no rendirse,
Fueron por un instante
La síntesis, el nombre, la materialización léxica del alma.

En el inicio, se pensaron
sublimes poseedoras
de la solemnidad que corresponde.

Se cuidaron , se ubicaron humildes y necesarias
tocandose con las ideas
y fueron sostenidas por el aire, que las abrazó.

Allí, sustanciosas y amontonadas, agarradas de las manitos
Como muñecos de papel,
Sintieron la inquietud y nobles,
Se interpusieron al ardor que las estremecía,
que las fundía.

Y gota a gota de sudor se hicieron aire,
Se disfrazaron de humo y de lágrimas para
Desconcertar las almas presentes.

De grises trazos a fatal ceniza,
extinguieron su esencia
Y se hizo luz, y se olvidaron…

Eduardo Vergara ®

Alegoría del aire impuro

Las horas pasan sin tiempo, como hundidas en pedazos de abismo, que nacen y mueren mientras inconstantes suspiros nos sumergen en la nada, principio de todo.
Algunos le ponen nombre, despectiva o pragmáticamente lo condenan al adjetivo perpetuo, a la cárcel del concepto
y allí lo abandonan, a la buena de algún dios.

Yo prefiero la libertad de la experiencia, al instante muerto del prejuicio.
Y me sumerjo, dejo que mi cuerpo fluya sin desesperarse, sin adecuarse.
Viajo sin gravedad hacia la intimidad de mis pensamientos y exhalo trozos negros de aire, que huyen agradecidos como marca del camino, como huella.

Ya no busco fuera de mí las sonrisas, formo parte de los fantasmas vivos que esos ojos no pueden ver.
Me confundo con los muros que siempre nos encuentran,
sin señalar la incoherencia que me abruma y que ata mis pies,
cuando se sostienen por este suelo.

Eduardo Vergara ®

La terminal nublada





Y ahí estabas, eras el viejo de la canción perdida de Cristian, parecía que habías salido de tu cofre de ficción para hacerte tangible, de carne y hueso.
Yo, parasitado en mi butaca de espera contemplaba imperturbable los contornos de tu figura intrigante, extraña mezcla de aborigen del norte argentino e italiano del sur, quizá mafioso siciliano.
En tu epidermis podía apreciarse la nostalgia y el rigor del tiempo en una vida poco agradable. Tus manos se unían en rezo, implorándole al cielo una oportunidad tardía, un amor inspirador, una caricia de madre bondadosa o alguna noche de eterna lujuria en un burdel de mala muerte.
El cielo, indiferente, te observaba desde lejos, nublado y recio. Agazapado en los refugios del viento, que descendía helado desde las serranías, el hastío penetraba en tu sangre hasta devolverte a tu realidad en tinieblas.
Podía adivinarse en tus ojos extraviados, la imperiosa necesidad de despertar del letargo de los días, para vomitar los recuerdos del dolor en alguna alcantarilla.
Y así se te va la vida, implorando tus penas a un cielo impasible, reconociéndote en esa gente que te mira con desprecio, sobre la altura de sus hombros vacíos.
Escapaste del cuento ficticio para hacerte realidad en mis pupilas, que desgarradas de dolor persiguieron tus movimientos para hacerlos visibles en esta sobra de hoja.
Mientras tanto en mi mente tu figura, la esencia misma de estas letras, se vuelve rutinaria, repetitiva, continua y perturbadora por el resto de los días.
Tal vez puedas morir, pero volverás a nacer, las veces que sea necesario.

Eduardo Vergara ®

La caricia del sol




Me regocijo bajo la caricia suave del sol de la siesta,
Dejo fluir el calor en mi cuerpo mientras sonrío paz.
Las mismas voces que me sumergen en el hastío de los días
Ahora juegan amistosamente a levantar castillos de lo que vendrá.
Me invitan.

Mis musas no se mueven de lugar,
Mientras yo le comento a las hojas y al aire
Por donde viajan mis sueños.

Ya no busco más ser lo que se ajuste mejor.

Ahora encuentro el sentido de las respuestas que no tengo.
Que casi me permito perder

Eduardo Vergara ®