sábado, 27 de agosto de 2011

Un Fuego




Un fuego, que extinguió su sangre,
Roja y caliente,
Ante la maltrecha mirada
De una silueta borrosa y apasionada.

El paso, al ritmo de los matutinos,
El sol avergonzado,
Envuelto en nubes de estiércol,
En grises tramas.

Lo más patético de la decadencia,
Es la morbosidad de su lacerante vacío.
Las luces gastadas
Las paredes gastadas,
El caos, la incertidumbre y el desorden.

Los paisajes que ya no nacen, sólo por imaginar.

Eduardo Vergara ®