Estallan ráfagas de luz,
mientras escoges la pausa de tus manos
Para neutralizar el
tiempo, que la música esconde de la
lluvia.
Me devoran esos misterios, que descubre tu mirada.
Truenos, tu mirada de
truenos.
Suspendidos tu peso y tu
cuerpo, en el rincón de mis soledades,
Lugar de luces y de
sombras.
Hablaba de musas, en la tarde junto al amigo ausente
Las notas que no se oyen,
en esta pausa de silencios.
Como si fueras parte
pasada y presente de este cosmos desmedido.
Inefable, como los
murmullos de mi conciencia,
Que me dictan un beso
inolvidable,
Que no dejo de imaginar,
en este trozo de tiempo infértil.
Y la necesaria
continuidad, de estas palabras
Recostadas en el
recuerdo, de tus manos tiesas posadas en mi piel.
Eduardo V. ®
