
Soy el desertor de esta puesta en escena
De las ideas de piedra y el perdón dominical.
He perdido el respeto por el tiempo
Y por la historia que supimos conseguir.
En mi cuna hubo religión sin oro ni miguel ángel,
Hubo amor, con todo lo que es el amor.
De allí la ecuación perfecta,
La ruta de tierra, la situación hostil
El apremio de la urgencia y el devenir
Necesario; la ruptura.
Así, los pies fatigados de andar y la voz sonriente,
Tal como lo imaginé.
Eduardo Vergara ®