Fue como el aura que le broto,
Fuego sin combustión,
Fue miel y perfume.
Bocanadas lejanas,
Sonrisas serenas y ocultas.
Y mi nombre que te oyó,
Cuando las trampas se escondieron,
Detrás de tus sonrisas.
Hasta que hubo el tiempo,
De segundos y despedida
Cómo cáscaras de nuez.
Eduardo Vergara©
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